La
magia del cine radica en parte en los géneros, hay multitud de
ellos en el séptimo arte, algunos podemos odiarlos y otros podemos
amarlos y cada uno de ellos nos produce diferentes emociones, sentimientos
y reflexiones (bueno, hay alguna americanada que lo último que
hace es reflexionar)
Pero hay un lugar en el mundo
en el que sólo existe un género, un género único
y singular en el mundo sin fronteras del cine. Ese lugar es la India y
ese género es el conocido por el género Bollywood (no se
porque le han puesto este nombre, solo decirles que la India es también
el único país del mundo que están legalizadas las
drogas)
La
India es el país con mayor producción cinematográfica
del mundo, se filman mas de un centenar de películas al año
con títulos como: “KABHI KHUSHI KABHIE GHAM” o “MAA
TUJHHE SALAAM” que diariamente van mas de doce millones de espectadores
a ver.
El género Bollywood
los combina casi todos, drama, humor, acción, thriller político,
temas religiosos y todo ello con un toque hortera que le encaja a la perfección.
Pero el genero mas predominante es el musical, los hindúes no conciben
una película sin que sus protagonistas arranquen de repente a cantar
una pegadiza canción, de hecho, las
películas Bollywood siempre acaban de la misma forma, con una mega-escena
musical en la que todos los personajes de la película, por muy
pequeño que fuera su papel en la misma, aparecen cantando todos
juntos una canción, como si de una fiesta se tratara, a modo de
cierre a mas de tres horas de metraje, porque ese es otro aspecto singular
de las películas Bollywood, ninguna puede durar menos de tres horas.
Esta excéntrica forma
de entender el cine hace que la industria cinematográfica India
goce de una oligarquía que ya quisieran los grandes estudios. Los
filmes extranjeros apenas tienen penetración y aceptación
en esta nación, y las pocas veces que se han rodado en la india
películas al estilo
occidental han supuesto auténticos fracasos. No obstante, el cine
de Bollywood esta entrando en una etapa aperturista a medida que este
peculiar modo de hacer películas se ha ido conociendo por el mundo,
cada vez sus temas tratan aspectos sociales de más actualidad y
sus personajes no salen ataviados con la típica vestimenta hindú
sino con ropa de última moda, pero aunque los modos y las formas
hayan cambiado, la estructura narrativa continua intacta, los personajes
siguen bailando y cantando, los malos tramando terribles argucias contra
los inocentes amantes y el típico final feliz con orgiástico
numerito musical. Del mismo modo, en el mundo occidental esta
comenzando a llamar poco a poco la atención el estilo Bollywood,
ya empiezan a aparecer las primeras producciones no hindúes que
toman estos cánones cinematográficos, la paranoia musical
de Baz Luhrman “Moulin Rouge” es un claro ejemplo de ello,
aparte de la nominación en la ultima edición a los Oscars
de “Laagan” una superproducción Bollywood que fue candidata
a la mejor película de habla no inglesa y que consiguió
recopilar un gran número de premios internacionales.
Con esto podríamos
llegar a la conclusión de que a estos hindúes hay que darles
de comer aparte, pero confieso que a mi su cine me gusta, me gusta su
peculiaridad o me gusta por ser distinto, por ser diferente o por no ser
normal o lo que la visión de esta afectada sociedad comprende como
normal. Paso del señor Lars Von Trier y de su aburrido grupo de
escandinavos del cine Dogma. Me quedo con el cine Bollywood, que además
los hindúes también inventaron el Kamasutra. Lastima que
sea un pueblo en el que unos pocos tienen mucho y otros muchos tienen
poco.
Israel Lezcano,
Guionista. Julio 2003 |