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De todas las muertes que se pueden concebir, una de las más espeluznantes es, sin duda, morir de dolor, que no debemos confundir con morir de olor.
¿Qué había pasado? ¿A caso no podía haber sobrevivido unos segundos o minutos sin las dos piernas? ¿De qué había muerto? Efectivamente, todas nuestras hipótesis acababan en una sola explicación; había muerto de dolor. Desde entonces, este hecho,
datado sobre 1990, formó parte del subconsciente de los futuros
guionistas de Circonio77. Aunque todavía seguimos explorando las
posibilidades de este elemento, todavía tenemos mucho respeto a
su inclusión explícita en guiones actuales. Pero no cabe
duda, de que algún día se verá una muerte por dolor
en un corto de Circonio77. Febrero 2003 |